
Atreverse a soñar es para valientes. Se dice: soñar no cuesta nada, pero emprender ese sueño cuesta todo. Pero de seguro valdrá la pena el sacrificio que hagamos para hacer realidad nuestro sueño.
Quiero compartir algunos consejos para asegurarnos de que nuestro sueño va por buen camino; debemos soñar, pero soñar bien. Por esto se hace necesario que pongamos a Dios por encima de nuestros sueños. Recuerda que no todos los sueños son buenos, también tenemos pesadillas.
Si nuestros sueños están bajo la voluntad de Dios, entonces será un buen sueño.
Para soñar bien necesitamos:
- Asegurarnos de que nuestros sueños estén bajo la voluntad de Dios.
- Buscar en oración los consejos sabios del Espíritu Santo.
- Apasionarnos con los sueños que tenemos, una vez sean avalados por Dios.
- Compartir nuestros sueños, con aquellos que son mentores, que conocen a Dios y quieren vernos crecer.
- Nunca tirar la toalla (rendirnos)
Así que empieza a soñar y asegúrate que esté dentro de su voluntad. Dios se encargará, con tu disposición y entrega, de volverlo realidad.
