
Es muy común encontrar personas en cualquier lugar, que buscan la oportunidad de expresar sus problemas familiares, de salud y hasta los personales con quien sea. Existen aquellos que se atreven hasta llorar en tu hombro como si desearan mucho que alguien los escuche. Nuestra sociedad hoy no tiene tiempo para escuchar los problemas de otros y peor aún, carecen de atención a los demás.
En mi niñez me dieron la mejor definición de la palabra “Oración”: Orar es dialogar o conversar con Dios. Esta palabra es tan simple que hasta un niño puede entenderlo. Con los años he aprendido que Dios no quiere que veamos lo difícil que es orar, a Él le agrada que lo entendamos y que dialoguemos con Él.
Conversar con un amigo te puede hacer sentir mejor en un momento de dificultad, pero conversar con Dios te puede llenar de vida, puede darte soluciones a problemas y sobretodo, nos puede dar paz, la paz de saber que un Ser Supremo y Todopoderoso, Creador de todas las cosas te escucha. Él puede tomar en sus manos tus inquietudes y ayudarte a darle solución.
No hay un modelo repetitivo y fijo para orar, la Biblia lo muestra, Jabes dijo «Señor bendíceme y aumenta mi territorio»(1 Crónicas 4:10), David Dijo: “Jehová es mi pastor…” (Salmo 23:1). Jesús dijo el “Padre nuestro”. No dejes que el lenguaje sea un obstáculo para la oración, pues Dios conoce cómo se expresa tu corazón, solo espera que converses con Él siempre, como a un fiel amigo (Santiago 2:23) , para dar gracias, para pedir salud o provisión o simplemente para charlar con Él sin intermediarios, a través de la oración. Haz de ésta, parte de tu vida y ora en cualquier lugar y a cualquier hora. Disfruta del privilegio de ser llamado «Amigo de Dios «.
Escrito por: Nayeli Sandoval
