
Todos fuimos niños y alguna vez le dijimos a nuestros padres que estábamos enojados con ellos, quizás por alguna corrección que hicieron o hasta algún caramelo que nos negaron. Para cualquiera de los casos, en nuestras mentes infantiles le dábamos la espalda a ellos en ese momento. Aunque, al final siempre terminábamos volviendo a ellos y quizás sin merecerlo, sin importar lo que hayamos hecho, siempre estaban presentes.
Con Dios nos pasa algo similar. Su amor siempre está ahí, presente. Es un amor que lo llena todo, aunque a veces nos enojamos, le fallamos y hasta tratamos de ignorarlo. Él siempre sigue estando allí esperando que demos la vuelta y le permitamos llenarlo todo.
Romanos 3:38-39 nos dice: ‘‘Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.’’
No sé cuál es la razón por la que alguna vez te diste vuelta o qué se interpuso entre tú y Dios. Pero algo sé y no lo inventé, Su Palabra me dice que NADA puede separarme de Su amor. Así que, ¡corre y abraza ese amor!. Él sigue estando allí, esperando que le permitas ser en tu vida el Amor que lo llena todo.
Escrito por: Mayker Martínez
