
El Dios Todopoderoso también me dio este mensaje: Habitantes de Judá: amen la paz y la verdad. Así serán muy felices cuando ayunen en el mes cuarto, y en el quinto, séptimo y décimo mes. Será como si estuvieran de fiesta! (ZACARIAS 8:19)
El Ayuno es una herramienta espiritual que Dios nos da para preparar nuestra vida. No es que el ayuno le haga cambiar de opinión a Dios o Lo convenza de cumplir con nuestras exigencias. El ayuno NO modifica el propósito de Dios, sino que nos modifica a nosotros, nos pone en las condiciones espirituales más óptimas para recibir lo que Dios quiere darnos.
Tal vez fuiste formado en la práctica del ayuno y es probable que te suceda lo que a muchos nos ha sucedido en este caminar de la vida cristiana y es que ayunaste muchas veces tratando de “convencer” a Dios que te conceda lo que hace mucho tiempo estas pidiendo en oración y aún no logras obtener. Si es así, permíteme decirte hoy que has ayunado mal, Ese no es el espíritu del ayuno. Este te ayuda a que te pongas en armonía con Dios y te prepara para recibir lo que Dios quiere darte; pero siempre a tu favor, solo te ayuda a tener paz y a estar revestido de su Presencia aún en el proceso de desesperación por el que puedes estar pasando.
¿Suena ilógico, no? ¿Por qué dejar de comer va a alimentar mi espíritu? el ayuno siempre viene acompañado de oración, de lo contrario, no es ayuno espiritual, sino pasar hambre. El ayuno tiene sentido cuando sirve para apartarnos de comer y de otras cosas para orar, y decirle a Dios: “Te necesito más que a lo que mi cuerpo necesita para estar bien”.
Por: Jolie Arias
