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COMO EN UNA FAMILIA

Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, (Efesios 2:19)

La iglesia no es una empresa, ni una ONG, ni un centro de diversión. La iglesia es una familia, un cuerpo. Diseñada para dar sentido de pertenencia, crear el ambiente para el crecimiento, formar valores, cumplir con la misión de Cristo.

La iglesia es comparada como un cuerpo, el cuerpo de Cristo. La iglesia es las manos y los pies de nuestro salvador. Es una responsabilidad de la iglesia el dar a conocer a Cristo entre todos los pueblos.

Como en toda familia, hay principios que son repetitivo, en la iglesia también, quiero ir haciendo algunas comparaciones para que veamos que realmente la iglesia es un cuerpo y no una institución empresarial.

  1. La llegada de una criatura a la vida de una pareja trae un gozo inexplicable. Así mismo ocurre o debe ocurrir en la iglesia. El nacimiento de una persona en la fe debe producir un gozo extraordinario entre los miembros que con ansia deben haberlo estado esperando. Cada nacimiento espiritual, es una tremenda “excusa” para festejar, celebrar, brincar, gozarse.
  1. Cuando los niños están creciendo deben ser amamantados, apapachados, en otra palabras, deben ser bien cuidados, pues son muy vulnerables en esta etapa de su vida, donde existen una serie de circunstancias que pudieran dañarlos, hasta causarle la muerte.

Los nuevos creyentes están en el mismo proceso, viven en una etapa de mucha vulnerabilidad, debido a una seria de situaciones que pudieran dañarlo y hasta provocarle una muerte espiritual. Estos nuevos creyentes deben ser tratados con dulzura, comprensión, con paciencia. Deben ser atendidos con todas las atenciones posibles.

  1. La corrección es parte fundamental en la vida familiar. No hacer uso de ella pudiera traer una desviación en la moral, hasta tal punto, que nuestros hijos lleguen a tener una vida totalmente delincuencial y/o depravada. A muchos de nosotros nos llegaron a corregir dándonos con una chancleta Samurái, o una ramita de cereza o guayaba y de seguro que llegaste a ser testigo de la famosa pela con la correa; al momento nada de esto era bueno, al contrario, era muy doloroso, pero las correcciones formaron nuestro carácter.

De igual modo, los que somos parte de la familia de Dios, debemos entender que de vez en cuando seremos amonestados. Debemos entender que la corrección en la vida cristiana es esencial para moldear el carácter de Cristo en nosotros. Es imposible ser igual a Cristo, si antes no somos disciplinado. Y no estoy hablando de correa o chancleta… más bien, me refiero a confrontaciones, evaluaciones y cualquier otro recurso que nos pudiera ayudar. Y esto pudiera venir de la Biblia, pastores, lideres o hermanos en la fe, que buscaran ayudarnos a crecer saludablemente.

  1. En la familia terrenal, todos los integrantes deben jugar un papel importante. Cada uno debe cumplir con el Rol asignado y ayudarse los unos a los otros.

Somos parte de una familia especial, donde cada uno de nosotros, nuevos y viejos, tienen un lugar para cumplir con la voluntad de nuestro Padre. Muchas veces tendremos personas que no les interesa cumplir con su rol, pero ellos necesitan ser orientados, animados, aconsejados, confrontados para que cumplan con su deber.

  1. Cuando uno de la familia es ascendido, o ha terminado los estudios o logrado algún avance, todos celebran. En esta familia espiritual no debe ser menos de ahí. Celebrar el progreso o logro de nuestros hermanos, es parte esencial. La envidia y los celos deben estar fuera de la familia.

El progreso y las bendiciones de nuestros hermanos deben ser percibidas como si fueran propias. Su avance es nuestro avance; su dolor debe ser nuestro dolor.

En fin, la iglesia realmente es una familia, la verdadera familia, pues estará por la eternidad. Nosotros como parte de esta familia debemos de comportarnos como tal. Hagamos a nuestro Padre Celestial, sentirse orgulloso de su familia.

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