
¿Qué tienes en la mano? —preguntó el Señor. ―Una “PALO” —respondió Moisés. (Éxodo 4:2-3)
¿Para que sirve una vara? La respuesta a esta pregunta siempre dependerá a quien te imagines usando la vara. Si te imaginas un pedazo de madera en las manos del Big Papi, de seguro pensaras en jonrones. Si te imaginas un palo en las manos de un barrendero, de seguro pensaras en todo lo que podrá barrer.
Así que la respuesta dependerá a que persona te imagines con el palo en la mano. Esto quiere decir, que el palo por si mismo no tiene mucho valor, hasta que no caiga en las manos correctas. Un buen bate, una fuerte escoba, una buena tabla nunca podrán hacer nada útil, hasta que alguien no la tome en sus manos.
Nuestras vidas son como un simple PALO. Por más que estudiemos y crezcamos en conocimientos, por más habilidades que hayamos incorporado en nuestras vidas, al final, lo que le da verdadero valor y sentido es las manos que nos sostienen.
Nuestras vidas en las manos de Dios, dará frutos mas allá de lo que podamos pensar. Sus manos son expertas, sabe manejar a la perfección nuestra vida, el sacara el mayor provecho de nosotros.
Si nos ponemos en sus manos, nuestras vidas tendrán valor y razón de existencia. No perdamos más nuestro tiempo, entreguemos lo que somos, en las manos de nuestros Dios; para que él pueda obrar de la forma más experta, como tan solo Él lo sabe hacer.
Hoy podemos pasar de ser un simple PALO, a un palo puesto en las manos de nuestros Dios. El palo en la mano de Moisés, sirvio para abrirles las puertas al pueblo de Israel y salir de Egipto; para abrir el mar rojo y cruzar en seco; para detener el día y darle la victoria al pueblo; un sin números de milagros que Dios hizo a través de ese PALO.
Imagínate lo que hará con nuestras vidas, si nos ponemos en sus manos.
