Los comentarios son off para este post

QUÍTATE LOS ZAPATOS

Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Éxodo 3:5 RVR1960

Los zapatos en nuestras culturas son de mucha importancia. Desde que somos pequeños nos obligan a usarlos; hasta llegamos a recibir algunas “pelas” por andar descalzos. Los zapatos nos cuidan los pies de ensuciarnos, cortarnos o contaminarnos.  Sin embargo al entrar a nuestra casa, esos mismos zapatos que cuidan nuestros pies ensucian el suelo de nuestros hogares. Entramos las suciedades y contaminaciones a nuestro propio cuarto.

En la cultura oriental, los zapatos deben quedarse fuera de las casas. No es buen visto entrar con los zapatos a las casa. Debe quedarse fuera, porque el suelo es considerado santo y los zapatos sucios.

En la historia de Moisés, Dios le ordenó que se quitara las sandalias porque estaba entrando a un lugar danto, sagrado.

En esta reflexión, no es mi idea que de ahora en adelante andes descalzo, o que pienses que debes ser como la cultura oriental; lo que si quiero es que pienses ¿Cómo acostumbras a entrar a la presencia de Dios? ¿Con zapatos o sin zapatos?

La presencia de Dios es sagrada, no podemos entrar con nuestros “zapatos” puestos. Seria bueno que pensaras en la siguiente pregunta: para ti ¿Qué serian los zapatos?… Quizás algunas actitudes, hábitos o acciones que ensucian el lugar donde te encuentras con Dios.

Para entrar a la presencia de Dios debemos quitarnos los zapatos, entrar descalzos, tal como somos, descubiertos en su presencia…. No somos perfectos, pero Dios nos quiere tal como somos, sin nada agregado, aunque pareciera que es bueno.

Reflexiona y toma acciones: ¿Qué calzado debes quitarte? ¿Qué decisión debes tomar? ¿Qué ea impidiendo que entres a la presencia de Dios?

Los comentarios están cerrados.